Mantones bordados a mano

Los mantones bordados a mano son artículos únicos en su estilo y de valor incalculable. Y no solo debido a su gran impacto cultural. Se trata de una pieza que nunca pasa de moda y que ha acompañado y adornado a incontables mujeres a lo largo de la historia.


Más allá de lo que ha significado, los mantones bordados a mano siguen gozando de gran protagonismo y tradición. En base a esto, el mercado cada día ofrece mejores diseños elaborados con materiales de la más alta calidad. 

Sí quieres dar con los mejores productos de artesanía, tienes que saber cómo y dónde buscar. Y, por suerte, has llegado al lugar indicado. En Juan Foronda somos especialistas en artesanía en Sevilla.

Acompáñanos a conocer las mejores y más importantes características de los mantones bordados, para que puedas escoger el que más te gusta con el mejor criterio.

Origen de los mantones de Manila

Los mantones bordados son productos tan antiguos como las historias de conquista. Estas piezas de artesanía fueron vistos por primera vez en el continente asiático, dónde su uso era sinónimo de estatus social.

Los mercaderes chinos que para el siglo XVI empezaron con una movilización comercial que impulsó su desarrollo económico, alcanzaron a trasladar las primeras piezas de mantones hechos a mano, hasta la ciudad de Manila - Filipinas.

Los marinos españoles, que para entonces ya contaban con la tecnología necesaria para moverse de manera intercontinental, quedaron deslumbrados con las mercancías provenientes de China.

Se puede decir que fue su primer contacto con este estilo de bordado, que ofrecía una serie de colores que antes no se habían visto y que apuntaban visos de ser una elegante pieza de distinción en el vestir. 

Aun así, en un primer momento estás piezas no calaron en España de la mejor manera. Algo entendible, especialmente si consideramos que era una tendencia que podía ir en contra de algunas costumbres.

Fue en México donde los mantones bordados a mano empezaron su auge en cuanto a su verdadera popularidad. Allí fue acogido de manera inmediata por las mantuanas del virreinato español, y este nuevo chal elaborado con seda que provenía de la lejana China, pasó a ser una vestimenta indispensable.

Los barcos que zarpaban de estos puertos con dirección hasta tierras europeas, más concretamente a Sevilla, empezaron a calar progresivamente en esta zona, donde acto seguido comenzaron a confeccionarse nuevos estilos con colores más acordes.

Desde este momento el mantón bordado a mano no tardó en convertirse en un elemento cultural, que adoptó las tradiciones del sur de España, para terminar fusionándose con la misma. 

Características de los mantones bordados a mano

Al tratarse de piezas tan particulares y al mismo tiempo tradicionales, hay ciertas características que las hacen sobresalir entre las demás. Además, para reconocer un mantón de calidad hay que conocer sus principales cualidades. 

Dependerá de si vas a adquirir el mantón bordado a mano para baile, como atuendo complementario religioso, decoración o uso particular. Por lo general, para que los mantones bordados a mano sean ideales para el baile, deben cumplir ciertas características:

  • Para asegurar la caída correcta y la vistosidad, un mantón debe ser realizado en seda natural, además de ser bordado a mano. Todo esto le otorga la particularidad básica de un mantón tradicional. 
  • Es necesario que el mantón tenga el peso adecuado para que durante el baile no se arrugue. Existen mantones bordados que pesan hasta dos kilos.  
  • Generalmente debería medir unos 145 centímetros, teniendo 21 centímetros de enrejado y aproximadamente 30 centímetros de fleco. Lo importante es que al doblarse en diagonal cubra la espalda de la bailaora y la misma alcance con la punta de los dedos las esquinas.

En cambio, si vas en la búsqueda de mantones bordados a mano de manila para uso casual, ya sea para vestir o para usar como decoración, entonces hay varios puntos resaltantes o características que los diferencian:

Dimensiones de los mantones bordados a mano

El tamaño de estos mantones puede estar entre los 80 y los 180 centímetros. Es el tamaño máximo al que llegan a confeccionarlos, puesto que de ser más grandes no podrían ser utilizados como estas  prendas de vestir. 

Hay diversidad en cuanto al tamaño porque la altura y complexión de las personas que los llevan son muy distintas. 

Generalmente las personas más bajas de estatura y jóvenes, escogen mantones ligeros y con los flecos más cortos. Mientras que las personas altas se deciden por mantones más grandes y de mayor peso, que son los que normalmente tienen bordados más llamativos. 

Diseño de los mantones bordados a mano

Únicamente con ver un mantón se puede notar que hay distintas maneras de distribuir los bordados, y que es posible que cada uno sea distinto al otro, pero siempre se resaltan el centro y cada una de las esquinas.  

Por lo general la composición de los mantones bordados está estructurada por tres elementos:

La guardilla, que es la parte bordada que rodea al mantón, como un marco de entre 5 y 10 centímetros. Por la cenefa, que es la parte sin bordados que está entre los 10 y 60 centímetros. Y los flecos, que generalmente miden unos 30 centímetros, dependiendo del tamaño del mantón. 

La vistosidad que tenga el mantón está determinada por el colorido de los hilos, la combinación de los bordados, los flecos, y la armonía y creatividad que estos destilan. 

Uso de los mantones bordados 

El uso de los mantones bordados se atribuye a la vestimenta cotidiana de las mujeres españolas en romerías, festejos religiosos, Semana Santa y como parte de nuestra idiosincrasia más sureña. 

Andalucía se encargó de dotar al mantón de su propio carácter, cubriendo las flores acuáticas que provenían del extranjero con sus típicas rosas y claveles. 

Al convertirse en parte importante de la vestimenta típica de esta zona, empezó a aparecer cada vez con más frecuencia en todo tipo de bailes y representaciones culturales. Hoy en día se le atribuye una gran relevancia, especialmente cuando se trata de danza flamenca.

El uso de este elemento tan propio y característico es un tema ya normalizado que ha permitido que los artesanos y artesanas españolas demos un salto de calidad en cuanto a la elaboración y confección de mantones bordados a mano.

Generalmente lo lucen las mujeres sobre los hombros, doblados de forma diagonal, como un gran triángulo. Sin embargo, cada persona puede adaptarlo a su estilo, ya que no existe una “forma correcta” de llevarlo. 

La elaboración de mantones bordados a mano es uno de tantos artes en los que se destaca Andalucía, con una maestría y limpieza tal que hace que nadie pueda ignorar un mantón de manila. Y menos aún si es uno de los mantones bordados a mano que elaboramos artesanalmente en Juan Foronda.

Cómo elegir el mantón ideal

Los mantones bordados son piezas clave, no solamente por formar parte de un atuendo haciéndolo mucho más vistoso y elegante, sino porque son una parte de historia y de arte en sí mismos. 

Para lucir uno, lo más importante es llevarlo con orgullo. Esta pieza viene unida a una actitud y ademanes ancestrales. Su energía proporciona al que lo usa una confianza propia de un artista. 

Claro que no se trata de ninguna magia o truco, solo de la confianza que siente aquella persona que conoce profundamente el origen y significado de la pieza que está llevando. Y para poder elegir el mejor mantón es necesario conocer de cerca de la naturaleza del mismo.

Independientemente de si el mantón que elijas será para vestir o para bailar, hay ciertos consejos o puntos que debes tener en cuenta, a fin de que puedas encontrar la pieza más adecuada para ti. 

  • Los bordados: Generalmente los bordados más buscados son los que ocupan la mayor parte del mantón, puesto que los hilos están muy juntos. Este tipo de bordado requiere de mucho más trabajo, lo que hace que sean más costosos. 
  • El tamaño: Los mantones se fabrican en diferentes tamaños, y es que según la estatura y complexión de la persona que lo vaya a usar, debe tener en cuenta este detalle para hacer una buena elección. 
  • Grosor de la seda: Depende del uso que le vayas a dar, hay que tener en cuenta el grosor de la seda. Si va a ser para uso constante es mejor que sea más grueso, de manera que no se desgaste tan rápido. 
  • Diseño: Es común que los mantones bordados con diseños muy complejos o exclusivos tengan un precio más elevado que otros más sencillos. Tu presupuesto será el guía en este aspecto. 
  • Flecos: Cuando los mantones están confeccionados con seda natural, como originalmente son, al moverse otorgan mayor vistosidad y volumen, sobre todo si son empleados al bailar. 

Comprar los mejores mantones bordados a mano

El nivel de confección, la calidad de los materiales y la viveza de los colores son elementos que diferencian un mantón sobre otro. Esto significa que pueden presentar variables en cuanto a durabilidad, diseño y limpieza de los acabados.

Es indispensable siempre que se va a adquirir un producto o cualquier tipo de mercancía, velar porque esta sea de primera calidad. Y nuestros mantones bordados a mano no escapan de estas consideraciones.

Si estás pensando en adquirir uno de estos mantones, lo mejor es que sepas a dónde acudir. Por ello, desde Juan Foronda ponemos a tu disposición los mejores mantones del mercado, hechos a mano por los mejores artesanos.

Nuestro compromiso con cada cliente radica en ofrecer calidad en la elaboración, acabados estéticos increíbles y los mejores materiales. De esta manera puedes escoger con confianza entre una selección de mantones, con la seguridad de que estás adquiriendo la mejor pieza.

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