¿Tienes un manton de Manila y no sabes cómo cuidarlo? No te preocupes, en Juan Foronda te facilitamos una serie de consejos y claves para poder realizar un mantenimiento de primer nivel.
Consejos para el mantenimiento del mantón de Manila
El mantón de Manila es una prenda muy delicada y que hay que saber cuidarla, puesto que es una inversión a medio y largo plazo. El mantenimiento y el cuidado son diferentes en comparación con otro tipo de prenda, tal y como veremos a continuación.
Mantones antiguos
Si tienes un mantón antiguo como, por ejemplo, alguno que era de tu abuela o de tu madre, no lo laves nunca con agua. El motivo es muy sencillo: antiguamente se elaboraban con tintes naturales y no con tintes químicos para que sean más duraderos.
El agua no es buena compañera, por lo tanto, ni siquiera te aconsejamos que lleves el mantón cuando llueve, e incluso cuando sudes. Los colores se destiñen al entrar en contacto con el cuerpo.
Lavado en seco
El lavado en seco en un mantón solo es recomendable cuando no tiene muchos colores (como mucho dos) y no son muy fuertes en cuanto a la tonalidad. No obstante, no lo recomendamos, pues ni siquiera las tintorerías se arriesgan, dado que se puede estropear.
Siempre es mejor dejarse aconsejar por algún experto o preguntar en una tintorería de confianza.
Perchas
Los mantones de Manila bajo ningún concepto se tienen que guardar en perchas. Es un error habitual y contraproducente, ya que se tiende a pensar que al estar colgado en una percha se conserva sin arrugas y sin enredos.
La seda con la que está fabricado este tipo de mantón es muy delicada. Los flecos y el enrejado pesan demasiado, por consiguiente, la seda irá pasando y rajándose. Desde Juan Foronda, te aconsejamos colgar el mantón en una percha, pero tan solo unos días antes para que se airee.
Planchar los flecos
Planchar los flecos es otro de los errores más habituales y una de las causas más comunes por las cuales se estropean los mantones.
El motivo está relacionado con la tela del mantón. El hilo de seda que componen los flecos es redondo, pero muy pequeño. Por ello, si lo planchas se aplastará y perderá toda la naturalidad en el terminado del fleco.
Flecos en mal estado
Si los flecos están en mal estado, hay un remedio casero que consiste en humedecerlos; es la alternativa al uso de la plancha. Humedece tus dedos y coge mechón por mechón, los separas y los estiras con mucho cariño y mucha paciencia. Es una tarea laboriosa, no obstante, ten paciencia y cuando termines comprobarás lo bien que han quedado.
Flecos enredados
Hay flecos que se pueden quedar muy enredados en la punta. Para este caso, la solución es muy sencilla, tan solo tienes que tratar el mantón como si fuera tu propio cabello, es decir, has de recortar o despuntar los flecos con una tijera.
A pesar de que la solución pueda parecer fácil, te sugerimos que confíes en un experto que sepa cómo hacer esta tarea. Esto es así, ya que usar mal las tijeras puede provocar un estropicio en el mantón.
Hilos de los bordados
Los hilos de los bordados que están sueltos no se pueden cortar, tal y como se suele pensar habitualmente. Esto sucede porque, con el paso de los años, los hilos se van desprendiendo poco a poco.
La mejor solución es coger una aguja grande e ir metiendo hacia dentro los hilos de los bordados para que visualmente no se vean sueltos. Eso sí, no te aconsejamos usar la tijera, puesto que puede darse el caso de que puedes cortar más de la cuenta y estropear el bordado.
¿Dónde guardar el mantón para un mejor cuidado?
Es una de las preguntas más frecuentes.
Lo idóneo es guardar el mantón en papel de seda o finito y totalmente envuelto. Lo que nunca hay que hacer es guardarlo en un cajón o caja sin enrollarlo, ya que puede tener enganchones y terminar estropeándose.
¿Se pueden enrollar?
Sí, es más, se deben de enrollar, pues es la mejor forma de guardarlos. Enrolla el mantón como si fuera un rulo con sumo cuidado y guárdalo en una caja.
En conclusión, el mantón de Manila no se puede lavar con agua, pero sí en seco, siempre que no tenga muchos colores y que no sean fuertes. Por otro lado, recuerda que no se pueden guardar en perchas, sino que la mejor opción enrollarlo y protegerlo con un papel de seda. Acuérdate de no planchar los flecos, sino simplemente humedecerlos con los dedos para que vuelvan a su estado original. Recorta los flecos que se hayan enredado, no obstante, ten en cuenta que los hilos de los bordados no se pueden cortar nunca.