Si eres una amante del estilo tradicional, seguro que la idea de llevar mantilla en la boda de tu hijo te hace mucha ilusión. Esta prenda, cuyos orígenes se remontan a la época de los íberos, ha sido durante siglos sinónimo de elegancia y, a no ser que el protocolo indique lo contrario, su uso está restringido a la madrina y la novia. A continuación te damos todas las claves para acertar con tu elección ¡Toma nota!

Qué mantilla llevar según el tipo de ceremonia


El primer filtro que debes pasar para encontrar la adecuada es tener en cuenta el tipo de boda a la que vas a asistir. Recuerda que su uso es exclusivo para los eventos religiosos, por lo que si la boda es por lo civil será mejor que apuestes por otro tipo de accesorio, como tocados, sombreros o mantones.

Sin embargo, si vas a ser la madrina de un enlace por la iglesia, podrás llevarla sin problema. No importa si es de mañana o de tarde. En ambos casos se considera una elección adecuada. La única restricción a la que tendrás que hacer frente es la de coordinar adecuadamente el diseño con el traje.


Cómo combinarla con la ropa


En términos generales, la mantilla no debe quedar por debajo del vestido que lleves. Por eso, si vas de corto, tendrás que seleccionar un modelo pequeño. Recuerda que, junto con la novia, eres la única asistente que tiene permitido llevar un traje largo en una ceremonia de mañana. Si prefieres los diseños grandes, no tendrás por qué renunciar a ellos.

También te ayudará a acertar intentar combinar el estilo de tu vestido con el de este accesorio. Si llevas un traje muy sencillo, con colores lisos y un corte simple, un diseño con bordados muy trabajados y muchos detalles te ayudará a crear un contraste interesante. Sin embargo, si tu vestido lleva volantes o detalles estructurales, unas flores más dispersas te servirán para evitar que el resultado final se vea demasiado recargado.

Con respecto al colorido, aunque tradicionalmente se han empleado las mantillas negras para madrinas casadas y crudas o beige para las que tienen un estado civil diferente, en la actualidad puedes encontrar diseños de colores, con los que podrás crear contrastes interesantes. En muchos lugares escucharás que no son adecuadas pero, si no sigues convencionalismos, pueden ser una alternativa diferente y original con la que innovar. El único color que está realmente prohibido es el blanco, ya que está reservado para la novia.

Una vez hayas seleccionado tu manto bordado, es el momento de elegir los accesorios. Para los colores oscuros tendrás que llevar una peineta de carey y para los claros lo más frecuente es elegirla de nácar. Procura que no contraste mucho con el fondo del encaje. De lo contrario le restará protagonismo y el efecto no será muy elegante.


Cómo colocarla


El día de la boda tendrás que colocar la mantilla para que quede segura y bien fijada a la cabeza. Si te van a peinar profesionales, diles que la vas a llevar, así te harán un recogido o semirrecogido en el que la peineta quede estable. Si vas a llevar una peineta alta, un moño bajo resultará más favorecedor, mientras que las que son bajas pueden ir sujetas más cerca de la coronilla.

La forma tradicional de ponerla utiliza tres peinecillos como fijaciones. Dos van en el moño encajados, sujetando la peineta. El tercero se colocará con cuidado delante. De esta forma, harán un sandwich que la dejará fija y segura durante horas.

Para colocar el velo centrado, junta las puntas de los extremos asegurándote que el derecho del bordado queda hacia afuera y sitúa el pliegue central en la frente, alineado con la nariz. Si eres morena, pon alfileres de cabecilla negra para fijarlo al pelo por la parte de delante. Por la espalda tendrás que crear tres pliegues más o menos iguales a cada lado y juntarlos en el centro, entre los dos peinecillos. Para asegurarla del todo puedes sujetar el frunce con un broche y engancharlo un poco al pelo, para evitar que se mueva.

Para los toques finales, puedes fruncir un poco el tul bordado en la parte delantera y fijarlo con los mismos alfileres que el resto. Esto queda especialmente bien cuando el diseño termina en ondas. Por otra parte, si quieres asegurar el accesorio y que no tenga demasiado vuelo, puedes sujetarlo en los hombros del traje. Asegúrate de mover la cabeza a cada lado antes de poner los prendedores para que puedas actuar con normalidad.

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