Mantilla vs. manto de novia: dos opciones para triunfar el día de tu boda

La mantilla y el manto son dos prendas que pueden llegar a confundirse. Dos opciones tradicionales que aportan distinción y un acabado artesanal de calidad a los vestidos de novia. Sin embargo, ofrecen posibilidades muy dispares. Si estás barajando incorporar uno de ellos al vestuario de tu día más especial, presta atención a la información que te compartimos aquí. Descubrirás sus orígenes y las diferencias que presentan para acertar en tu elección.

 

La historia de los mantos y las mantillas para novias

Estas prendas atesoran una dilatada trayectoria en nuestro territorio. Comenzaron a utilizarse en el siglo XVII, pero no alcanzaron su máxima popularidad en eventos de alto nivel hasta un siglo más tarde. Un ejemplo de artesanía que formaba parte del arte y la cultura y que quedó plasmado en cuadros de la época, como los pintados por Francisco de Goya.

 

Los orígenes

Pese a los datos que acabamos te mostrarte, existe cierta controversia sobre sus orígenes. Algunos historiadores defienden su procedencia de la cultura íbera, ya que se han hallado figuras prerromanas que portaban prendas muy similares. En lo que sí hay consenso es en su arraigo entre las clases más bajas durante la Edad Media. En esta época eran empleadas para protegerse del frío y del sol, según el tejido, y cubrirse la zona de los hombros y la cabeza.

 

Si existe una figura histórica que impulsó estas prendas en la alta sociedad y en los grandes eventos es, sin duda, la reina Isabel II. Durante el siglo XIX, lució ambos complementos de manera asidua, especialmente la mantilla. Así lo reflejan sus retratos y diferentes escritos de la época.

Como curiosidad, merece tu atención el hecho de que la mantilla se convirtió en un símbolo de protesta durante el reinado de Amadeo de Saboya. Las mujeres la vestían en señal de apoyo a la Casa Borbón en las concentraciones del Paseo del Prado de 1871.

 

La tradición

De los orígenes queremos pasar a la tradición del uso de las mantillas y los mantos de novia. Su esplendor a partir del siglo XVIII entre la alta sociedad se tradujo en su recurrente participación en las bodas, tanto entre las invitadas como en la novia.

 

En los siglos en los que se popularizaron, los vestidos de novia eran negros y se combinaban con una de estas opciones bordadas en el mismo color, al tiempo que portaban una flor de azahar. No fue hasta el siglo XX cuando la moda parisina impuso el blanco como el color predominante. Igualmente, de la ciudad del amor llegó el velo que, no solo cubría el pelo y los hombros, sino también el rostro. Esta circunstancia suscitó cierta resistencia a normalizar la novedad, en detrimento de la tradición. Las tres variantes (mantilla, manto y velo) convivieron durante un tiempo, hasta que el velo adquirió todo el protagonismo. Una tendencia que se está revocando en los últimos años.

 

Estas tres prendas representaban la pureza e imprimían cierto glamur a los vestidos. Siempre han sido confeccionadas de manera artesanal, motivo por el que resultan indispensables, como accesorio, en cualquier vestido de novia. En definitiva, eran un símbolo de poder social y económico.

 

La actualidad

En el presente, ambas siguen teniendo presencia en las bodas, especialmente las mantillas. Son auténticas obras de arte con las que te sentirás muy especial en uno de los días más importantes de tu vida. Su uso está más extendido que el del velo, porque se emplean en la parte trasera del vestido. Si optas por ella, lograrás un efecto sofisticado y te verás favorecida por la calidad de sus tejidos, magistralmente cosidos.

 

Diferencias entre las mantillas y los mantos de novia

Si estás pensando en emplear estos accesorios, seguro que te preguntas cuál es la diferencia entre los mantos y las mantillas para novias. Ambos accesorios son tejidos bordados a mano que pueden tener forma cuadrada o triangular. No obstante, existen otras diferencias. Presta atención:

 

  • Colocación. Las mantillas están concebidas para que partan del pelo, al que se fijan con una peineta. El tejido cae hacia los pies con diversos largos. El manto, por su parte, se sitúa sobre los hombros y se deja posar sobre la espalda.

  • Grosor. La mantilla destaca por su ligereza, mientras que el manto acepta tejidos más gruesos, incluso opacos para su uso en la época invernal.

  • Flecos. Solo los mantos pueden constar de este elemento, aunque son poco vistos en los destinados a las novias.



Cómo elegir entre manto y mantilla

Para escoger entre los mantos y mantillas de Foronda, te recomendamos atender a estos 3 aspectos

 

  • Cómo es tu vestido. 

  • En qué época del año tendrá lugar el enlace. 

  • Cuál es el punto de partida de tu preferencia. 

 

Por nuestra experiencia en el sector, sabemos que son las tres claves con las que acertar al completar tu conjunto para ese día tan especial. 


Adquirir tu manto o mantilla con nosotros es sinónimo de obtener un artículo confeccionado de manera artesanal con materiales de primera. Si estás pensando en lucirlo en tu boda, no dudes en contactarnos para que te asesoremos de manera personalizada. ¡Consúltanos sin compromiso!