Si eres uno de esos afortunados que ha adquirido o heredado un mantón de Manila, enhorabuena: tienes una auténtica obra de arte entre tus manos. Si te preocupa su cuidado, seguro que en más de una ocasión te has preguntado cuál es la mejor forma de conservar tu manton de manila. En este post encontrarás la respuesta más completa, puesto que se atienden todos los factores que influyen en el buen estado de conservación de la pieza.
¿Cómo guardar el mantón de Manila para su conservación?
Antes de concretar cuál es la mejor forma de guardar este complemento tan delicado, lo primero que debes saber es qué es lo que no hay que hacer bajo ningún concepto.
Por ejemplo, los mantones de Manila nunca deben colgarse en perchas, con independencia del material en el que estén hechas. Hay quienes piensan que es una buena manera de evitar los enredos de los flecos y las arrugas del tejido, pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que, por la acción de la gravedad, la seda acaba pasándose hasta rajarse por el peso del enrejado.
De la misma manera, está totalmente desaconsejado el mantenerlo doblado en un cajón. Optar por esta alternativa es sinónimo de que las arrugas y dobleces serán muy difíciles de eliminar, pues permanecerán mucho tiempo en esa posición.
¿Qué tipo de caja o material es mejor para su conservación?
Para guardarlo correctamente, se recomienda emplear papel de seda (para envolverlo) y un cilindro de material neutro y estable, como puede ser un tubo de cartón corrugado. Este método de almacenamiento es el que se emplea en espacios profesionales como museos y tiendas especializadas, ya que no altera las características ni la composición del mantón. Pero si no dispones de uno a mano o simplemente te cuesta mucho encontrarlo, una caja de cartón te servirá.
Eso sí, procura que cualquiera de estas dos opciones tenga unas dimensiones mayores a las de la pieza que va a albergar. Así lograrás no ceñirla en exceso y que no aparezca ningún doblez.
¿Hay que utilizar papel para recubrir?
Pese a que hay quien opina que no es necesario, lo aconsejable es que sí. Aunque ya tengas tu mantón de Manila a buen resguardo en una caja o cilindro de cartón, siempre se recomienda envolverlo además en papel de seda o similar (como pueden ser los paños de algodón). Con esto evitarás que puedan producirse enganches o tirones inesperados de los hilos, entre otros posibles daños. Además, este recubrimiento extra lo resguardará mejor del polvo y la suciedad.
¿Cuál es la mejor forma de doblarlo?
Puede que leyendo por Internet hayas encontrado más de una recomendación a este respecto. Pero lo ideal, sin duda, es guardarlo enrollado sobre sí mismo. Simplemente tienes que ir envolviéndolo hasta que quede en forma de rulo; después, solo tendrás que introducirlo con cuidado en la caja o tubo de cartón que hayas seleccionado previamente. ¿Por qué en forma de rulo? Porque así se evitan los dobleces del tejido, los cuales pueden acabar debilitando (o incluso rompiendo) la seda de esa zona.
No obstante, hay quienes prefieren dejarlos caer directamente sobre el papel de seda y guardarlos tal cual han caído en la caja. Así, los dobleces nunca estarán en el mismo lugar y no se dañará especialmente esa parte del tejido. Eso sí, ten en cuenta que cuando lo saques lo encontrarás bastante arrugado.
¿Cuándo sacar y cambiar el doble del mantón de Manila?
Lo ideal es que saques el mantón, al menos, una o dos veces al año para que airee. Extiéndelo bien sin llegar a tensionarlo, para que la seda «respire». Hecho esto, repite el proceso anteriormente descrito: enrollar el mantón con delicadeza, cubrirlo con papel de seda o tela de algodón y guardarlo en la caja o cilindro de cartón. Y recuerda lo más importante: el haz siempre por fuera.
Y si lo que quieres es lucir el mantón pero ves que está muy arrugado, lo mejor es sacarlo un par de día antes de la fecha señalada y dejarlo que estire de forma natural sobre una superficie lisa; una mesa servirá. La seda se estirará con el propio peso de los flecos sin dañar en absoluto el tejido.
¿A qué temperatura se debe conservar el mantón de Manila?
Para que este complemento tenga una conservacion óptima, procura mantenerlo a una temperatura entre los 20 y 25 grados centígrados. De lo contrario, es posible que la tela se dañe o que incluso puedan aparecer microorganismos que acaben deteriorando las fibras.
Todo trabajo de artesanía merece recibir los cuidados más especiales. Con estas recomendaciones conseguirás que tu mantón de Manila se mantenga como nuevo generación tras generación. Y si buscas ser la primera en empezar esta tradición en tu familia, echa un vistazo a los mantones de Manila de Juan Foronda.